Paz en peligro: operaciones multilaterales al límite, financiación en crisis y un nuevo orden mundial
La estabilidad global se tambalea. Las operaciones de paz, pilares de la diplomacia internacional, se enfrentan a una tormenta perfecta de tensiones geopolíticas, recortes presupuestarios y una pérdida alarmante de efectivos, poniendo en riesgo su capacidad de disuadir conflictos y proteger a las poblaciones civiles.
Desgaste crónico: un 49% menos de cascos azules
Según un análisis reciente del SIPRI, el número de militares, policías y personal civil desplegados en misiones de paz ha caído drásticamente. En diciembre de 2025, solo 78.633 efectivos internacionales estaban activos en todo el mundo, una cifra 49% inferior a los niveles de 2016 y la más baja desde el año 2000. Esta erosión de recursos es alarmante, especialmente considerando la creciente complejidad de los conflictos y la incapacidad de abordar crisis emergentes como las de Siria, Ucrania o Yemen.
La realidad es que las instituciones como las Naciones Unidas se ven amenazadas por una falta de voluntad política y financiera.

El nuevo centro de gravedad: áfrica subsahariana y asia
Si bien la tendencia general es preocupante, el análisis revela un cambio en el equilibrio de poder. Los 10 principales contribuyentes a las operaciones de paz – un grupo predominantemente africano y asiático – no incluyen a Estados Unidos ni a ningún país europeo. África subsahariana se erige como el principal epicentro de estas operaciones, con Uganda, Nepal, Bangladesh e India liderando la carga.
El aumento significativo del despliegue en la Fuerza de Kosovo (KFOR) de la OTAN, impulsado por la creciente preocupación por la inestabilidad en la región, contrasta con la disminución de personal en zonas críticas como la República Democrática del Congo, el Líbano y Sudán del Sur. Esta disparidad pone de manifiesto una reorientación estratégica de la seguridad internacional, lejos de la antigua hegemonía occidental.

Robotización y el futuro de la intervención
Ante la falta de recursos humanos, los Estados Unidos exploran soluciones innovadoras, como el despliegue de enjambres de robots médicos y de vigilancia para asistir y evacuar a las tropas en el campo de batalla. Esta apuesta por la tecnología podría representar un punto de inflexión en la forma en que se abordan los conflictos, pero también plantea profundas interrogantes éticas y de seguridad.

Un conflicto inevitable?
El coronel (Ret.) Gallego advierte: “Un ejército europeo es complicado, ¿estás dispuesto a morir por una bandera azul con doce estrellas o no?” Esta pregunta, más que un desafío, es un reflejo de la profunda crisis de legitimidad que atraviesa la diplomacia multilateral. La reducción de la inversión en operaciones de paz, exacerbada por las tensiones geopolíticas y los recortes presupuestarios, podría conducir a un aumento del número y la gravedad de los conflictos, con consecuencias devastadoras para la población civil. La ventana para la prevención se está cerrando rápidamente.