Ia, bonos y la reserva federal: un juego de riesgos que desafía al mercado
La aparente calma del mercado de bonos estadounidense esconde una tormenta de factores, y el rey de los bonos, Lotfi Karoui de Pimco, no se anda con rodeos: la inteligencia artificial no es tan inofensiva como parece.
Un repunte impulsado por la fed, no por la ia
Si bien el auge de la inversión en IA, impulsada por emisiones masivas de deuda por parte de gigantes tecnológicos como Oracle, Meta y Alphabet, ha levantado sospechas, el estratega de crédito de Pimco argumenta que el reciente repunte de los rendimientos de la deuda de EEUU responde principalmente a las expectativas cambiantes sobre la Reserva Federal (Fed). Un cambio de rumbo radical, impulsado por el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien desafía las políticas de expansión monetaria heredadas.
Karoui desmantela la narrativa de una 'indigestión de deuda' provocada por la inversión en chips, señalando que la prima de plazo, el sobreprecio que los inversores exigen por prestar a largo plazo, apenas ha experimentado variaciones. El verdadero motor del movimiento es la revisión de las apuestas del mercado sobre la Fed y sus futuras decisiones de política monetaria.

La reserva federal: el nuevo jugador en el juego
Warsh, con su firme postura contra el balance de la Fed – esa colosal acumulación de activos desde las crisis de 2008 y 2020 – está desafiando las bases del sistema financiero. La cifra es asombrosa: la cartera de activos de la Fed pasó de 0,9 billones a 2,2 billones en 2008 y llegó a alcanzar los 9 billones en 2012, antes de duplicarse con la pandemia. Su enfoque de restricción de la liquidez, respaldado por datos que muestran un incremento de 51 puntos básicos en el interés del bono a 10 años tras el conflicto con Irán, representa un cambio de paradigma.
Karoui enfatiza que se trata de una disociación entre ciclos y estructuras, un análisis que separa la presión cíclica de las tendencias estructurales a largo plazo. Las dudas fiscales y la función de cobertura del bono, sostiene, pueden coexistir, ofreciendo refugio en momentos de incertidumbre económica.

La ia: un potencial latente, no una amenaza inminente
A pesar de la creciente inversión en IA, el experto de Pimco insiste en que “el choque de oferta de duración aún no ha llegado del todo”. La duración media de los grandes índices de bonos estadounidenses sigue por debajo de sus máximos de la pandemia, identificando un riesgo estructural, pero no como la causa inmediata del reciente movimiento de los tipos. La emisión concentrada, especialmente en plazos largos, por parte de las grandes tecnológicas, está ejerciendo una presión significativa.
La combinación de emisiones masivas de deuda por parte de gigantes tecnológicos y la apuesta de la Fed por una política monetaria más restrictiva crean un escenario de alta incertidumbre. La sombra de un posible resfrión económico se cierne sobre los mercados, y la Reserva Federal, bajo la dirección de Warsh, se enfrenta a un verdadero desafío. La ironía es que la IA, que promete 'creación de valor', podría ser la detonante de una recesión. El guardián financiero del G-20 tiene 'mala vibra' con los 800.000 millones de crédito privado en la IA: “No es a prueba de recesión”.