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Alemania al borde: oro como solución o pandora liberada?

La sombra de la crisis se cierne sobre la economía alemana. Un análisis contundente de Marcel Fratzscher, presidente del DIW Berlin, propone una medida radical: vender una parte significativa de las reservas de oro del Bundesbank, valoradas en 440.000 millones de euros, para paliar los efectos devastadores de la guerra en Irán y la cirugía del Estado del bienestar.

Un símbolo de solidez, ahora en cuestión

Durante décadas, el lingote de oro ha representado la fortaleza implacable de Alemania, un activo inamovible, un pilar de confianza. Ahora, con el gobierno de Merz implementando recortes drásticos en el Estado del bienestar – hasta 38.000 millones de euros menos en sanidad y endurecimiento de las condiciones para el desempleo – y las previsiones de crecimiento del Ifo y el Kiel Institute reducidas a un alarmante 0,6% para 2026, la propuesta de Fratzscher se presenta como una alternativa, aunque controvertida.

La realidad es que la deuda pública se acerca peligrosamente al 67,2% del PIB, con un déficit que promete alcanzar el 4,2% en 2027. El shock energético, provocado por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, ha disparado los precios y la inflación, amenazando con erosionar el poder adquisitivo de la población. Se proyectan 100.000 puestos de trabajo perdidos este año.

El oro: ¿última defensa o riesgo calculado?

El oro: ¿última defensa o riesgo calculado?

El Bundesbank, que guarda aproximadamente 3.350 toneladas de oro – la mayor parte depositada en Nueva York y Londres – históricamente se ha resistido a la venta, argumentando que el oro sustenta la confianza en la moneda y actúa como reserva estratégica. Sin embargo, la situación actual parece haber alterado ese cálculo. El precio del oro ha alcanzado niveles récord, impulsado por la incertidumbre geopolítica, superando los 4.700 dólares la onza, un escenario que hace que la propuesta de Fratzscher sea, en principio, económicamente atractiva.

Pero la decisión no es tan sencilla. Vender las reservas de oro implica asumir un riesgo estratégico en un contexto de tensiones monetarias globales. De hecho, la posición del Bundesbank es igualmente sólida. El canciller Merz ha reconocido que el Estado del bienestar alemán “ya no es económicamente sostenible con lo que producimos como economía nacional”. La ecuación no encaja, y las reformas acordadas buscan achicar el déficit, pero con consecuencias potencialmente desestabilizadoras para la identidad social del SPD.

Un dilema estructural sin soluciones fáciles

Un dilema estructural sin soluciones fáciles

La propuesta de Fratzscher no se dirige directamente al gobierno, sino al propio Bundesbank, responsable de la gestión de las reservas. Un gesto político más que económico, reconoce el economista. El debate sobre la repatriación del oro, que se ha mantenido encendido desde las políticas de Trump, se intensifica aún más en este contexto de crisis.

En definitiva, Alemania se enfrenta a un punto de inflexión. La decisión de si vender o no parte del oro de sus reservas determinará, en gran medida, el futuro de su economía y la confianza en su moneda. La respuesta, por ahora, sigue siendo incierta, pero la urgencia es palpable.